
La Universidad de Medicina de Nara, en Japón, ha comenzado los ensayos clínicos de un tipo de “sangre artificial”. Si tiene éxito, esta innovación podría salvar muchas vidas.
Las pruebas analizarán la capacidad de las vesículas de hemoglobina, pequeñas células sanguíneas artificiales que han sido confirmadas como seguras y capaces de suministrar oxígeno normalmente.
El estudio administrará de 100 a 400 ml de células sanguíneas artificiales para evaluar aún más la seguridad antes de avanzar hacia objetivos más amplios de rendimiento y eficacia.
Si los resultados son positivos, se espera que la sangre artificial pueda entrar en uso clínico para el año 2030, salvando muchas vidas y ayudando a resolver un gran problema hospitalario que afecta a todo el mundo.
Tanto los países de ingresos altos como los de ingresos bajos enfrentan disminuciones significativas en sus bancos de sangre. El mayor desafío para los hospitales es conseguir suficientes donantes y, especialmente, donaciones de personas con tipos de sangre raros.
Considerando la caída de la natalidad y el aumento de la esperanza de vida en Japón, el país podría enfrentar un colapso en sus sistemas de bancos de sangre, haciendo de la sangre artificial una innovación esencial.
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