Arqueólogos y artistas se unen para reconstruir el rostro de una mujer que vivió hace 10.500 años

Arqueólogos y artistas se unen para reconstruir el rostro de una mujer que vivió hace 10.500 años
Arqueólogos y artistas se unen para reconstruir el rostro de una mujer que vivió hace 10.500 años (Foto: Kennis & Kennis Reconstructions)

Una colaboración entre científicos y artistas ha producido una impresionante reconstrucción del rostro de una mujer que vivió hace 10.500 años en lo que hoy es el Valle del Mosa, en Bélgica.

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Los restos conservados de esta mujer de la Edad de Piedra, que fue nombrada Mos’anne, fueron descubiertos a finales de los años 80 en la cueva de Margaux, ubicada cerca de la actual ciudad de Dinant, en Bélgica, cerca de la frontera con Francia.

Ahora, un equipo de científicos de la Universidad de Gante, en Bélgica, que forma parte del Proyecto ROAM (Regional Outlook on Ancient Migration), ha creado una reconstrucción realista de su rostro, además de una representación digital de cómo pudo haber sido su vida cuando estaba viva.

El trabajo fue realizado en colaboración con los artistas neerlandeses Adrie y Alfons Kennis, de Kennis & Kennis, responsables de la reconstrucción facial, mientras que Ulco Glimmerveen se encargó de la ilustración.

Próximamente, la reconstrucción facial de la mujer saldrá de gira. A partir del 26 de agosto, se exhibirá en varios museos de Bélgica como parte de una exposición itinerante por el país.

La ciencia detrás del arte

Gracias al ADN bien conservado extraído del cráneo de la mujer, los científicos determinaron que tenía el cabello oscuro y los ojos azules.
Además, descubrieron que pertenecía a la misma población de cazadores-recolectores que el “Hombre de Cheddar”, cuyos restos fueron hallados en Inglaterra en 1903.

Sin embargo, ella tenía un tono de piel más claro que el del Hombre de Cheddar y que el de otros pueblos cazadores-recolectores que habitaron Europa Occidental durante el periodo Mesolítico, o Edad de Piedra Media.

Este hallazgo sugiere que los cazadores-recolectores mesolíticos presentaban una variedad de tonalidades de piel, posiblemente influenciadas por factores como la dieta, los patrones migratorios y el clima local.

“Esto indica que existía una mayor diversidad en la pigmentación de la piel de lo que pensábamos antes”, explicó Isabelle De Groote, arqueóloga de la Universidad de Gante que lideró el proyecto de reconstrucción, al London Times.

A partir de sus restos, los investigadores pudieron deducir que la mujer tenía cejas prominentes, un puente nasal alto y que tenía entre 35 y 60 años al momento de su muerte.

Y con base en artefactos mesolíticos encontrados en el Valle del Mosa, como restos de peces, huesos de animales cazados y herramientas de piedra, los científicos sospechan que su grupo era nómada.

Usando estos datos, los artistas lograron dar vida no solo a su rostro, sino también a su mundo, incluyendo las técnicas de caza y los medios de transporte de la época, así como la flora y fauna de la región.

Foto y video: Kennis & Kennis Reconstructions. Este contenido fue creado con la ayuda de IA y revisado por el equipo editorial.

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