
La investigación apunta a un intento de compra de servidores valorados en cientos de millones de dólares con tecnología sensible, utilizando empresas de Tailandia como intermediarias para eludir los controles de exportación de Estados Unidos.
Un ciudadano chino y dos ciudadanos estadounidenses fueron acusados por las autoridades de Estados Unidos de integrar un presunto esquema para enviar ilegalmente chips avanzados de inteligencia artificial al mercado chino, en un caso que refuerza la disputa global por tecnologías consideradas estratégicas para la defensa, la supercomputación y la seguridad nacional.
Según los documentos presentados ante la justicia estadounidense, Stanley Yi Zheng, Matthew Kelly y Tommy Shad English habrían intentado adquirir servidores de alto rendimiento de un fabricante de California utilizando empresas de Tailandia como compradoras formales. De acuerdo con la acusación, el verdadero destino final de los equipos sería China, lo que violaría las estrictas normas de control de exportación impuestas por Washington.
Las autoridades afirman que el grupo intentó comprar cientos de servidores equipados con chips de IA incluidos en la Lista de Control del Comercio de EE.UU. Estos componentes requieren autorización especial para su exportación a países considerados sensibles por las autoridades estadounidenses.

Uno de los pedidos citados en el caso habría sido realizado en octubre de 2023 e involucraba 750 servidores, en una operación estimada en alrededor de US$ 170 millones. Según la investigación, 600 de esas unidades contenían chips sujetos a restricciones. En enero de 2024, también según el proceso, se enviaron más de US$ 20 millones como pago parcial.
Sin embargo, la negociación despertó sospechas durante una revisión de cumplimiento realizada por el propio fabricante. Entre las señales de alerta señaladas estaban la vinculación de uno de los implicados con una empresa con sede en China y las inconsistencias en la documentación presentada por la supuesta compradora tailandesa. La venta finalmente no se concretó.
Las autoridades estadounidenses también afirman que hubo un segundo intento de compra en abril de 2024, esta vez involucrando 500 servidores adicionales con tecnología igualmente controlada. Esta nueva operación también fracasó.
Los mensajes de texto reunidos por la investigación aparecen como una de las principales bases de la acusación. Según los investigadores, los diálogos indicarían discusiones sobre la creación de estructuras empresariales de fachada, el valor de mercado de los chips en China y estrategias para evitar que las autoridades de EE.UU. identificaran el verdadero destino de los equipos.
El caso está siendo conducido con la participación del Bureau of Industry and Security, el Defense Criminal Investigative Service, el Homeland Security Investigations y el FBI. Para el gobierno estadounidense, el proceso es otro ejemplo del intento de impedir que tecnologías de punta desarrolladas en Estados Unidos sean desviadas hacia países rivales.
Stanley Yi Zheng, de 56 años y residente en Hong Kong, fue arrestado el 22 de marzo de 2026. Por su parte, Matthew Kelly, de 49 años, y Tommy Shad English, de 53, se entregaron a las autoridades federales el 25 de marzo. Las acusaciones fueron formalizadas en el Distrito Norte de Georgia.
A pesar de la gravedad del caso, las autoridades subrayan que las acusaciones siguen siendo alegaciones formales. Los tres acusados continúan siendo considerados inocentes hasta una eventual condena judicial.
Fuente e imagen: Departamento de Justicia de EE.UU. | FBI – x @FBI
