
Jóvenes europeos en busca de momentos alejados de la tecnología se reúnen en “clubes offline” para desconectarse y disfrutar de momentos de calidad.
Para muchas personas, el simple pensamiento de estar sin el celular puede desencadenar una crisis de ansiedad, pero para otras, el efecto puede ser el opuesto, especialmente cuando hablamos de los más jóvenes.
En una reciente investigación de la British Standards Institution, el 46% de los adolescentes entrevistados respondió que borraría las redes sociales de los libros de historia si pudiera y, el 68% de los encuestados dijo que se sentía mal cuando pasaba demasiado tiempo en sus redes sociales.
Aunque son vistos como la generación más vulnerable a la adicción a los smartphones y al uso de redes sociales, parece que muchos jóvenes están tomando conciencia del impacto negativo que las redes sociales han tenido en sus vidas y buscan formas de reducir su tiempo en línea.
Entonces, el año pasado se fundó The Offline Club, en Ámsterdam, Holanda, una especie de refugio para quienes buscan cambiar el tiempo frente a pantallas por interacciones presenciales auténticas y conexiones humanas genuinas.
El proyecto ha estado ganando seguidores en otros países, como Italia, Alemania e Inglaterra, que ya cuentan con sucursales del club, y evidencia el creciente deseo de priorizar conexiones del mundo real por encima de la conexión incesante a los dispositivos digitales que nos acompañan las 24 horas del día.
Con más de 530,000 seguidores en Instagram, The Offline Club busca crear espacios públicos sin pantallas y eventos con actividades que se realizaban comúnmente antes de los smartphones, como juegos de mesa, lectura o simplemente una conversación real.
Y para quienes buscan una desintoxicación digital, el club también organiza retiros donde los participantes se desconectan no solo de sus celulares, sino también de sus computadoras, para vivir una vida sin internet.
Este contenido fue creado con la ayuda de IA y revisado por el equipo editorial.
